Las grandes empresas siempre han bailado al son que marcaban los grandes líderes. Hablamos de personas con iniciativa, cuyo entusiasmo, originalidad y conocimiento del sector permitían que sus compañías se mantuvieran siempre en vanguardia. Las cualidades del líder son, pues, muchas y muy variadas. Una de las más relevantes aunque ocupe menos titulares es la capacidad para inspirar a otros profesionales a convertirse en sus seguidores. Comprobemos cuáles son las conductas que consiguen que los líderes tengan más seguidores.

Contratar a profesionales que discrepan del criterio del líder

Puede parecer paradójico pero los buenos líderes huyen de los círculos de aduladores. Dado que tienen muy claro cuál es el horizonte al que desean conducir su empresa, saben perfectamente que necesitan incorporar visiones distintas a la suya para evitar posibles grietas en los proyectos. Los líderes que obran de esta manera son muy valorados por sus empleados.

Cambiar las órdenes por preguntas

Otro de los mantras de la concepción tradicional del liderazgo es que el máximo responsable de la empresa debe ser capaz de dar respuesta a todas las dudas que vayan surgiendo. Consecuentemente, se dirigirá a los empleados, principalmente, para emitir órdenes de obligado cumplimiento. Los líderes modernos, en cambio, son conscientes de que su visión puede estar limitada por múltiples condicionantes, así que no tienen ningún reparo en preguntar a sus subordinados cómo procederían ellos.

Asunción de errores

Desarrollando un poco más la idea anterior, ya pocos profesionales creen en el principio de infalibilidad del líder. El problema es que, demasiadas veces, los líderes sí se ven a sí mismos como profesionales que nunca fallan. Conviene enterrar este esquema mental cuanto antes porque todos cometemos fallos y reconocerlos públicamente no debilita nunca a la autoridad. En cambio, perseverar en los errores o echar la culpa a los demás sí que horada, y mucho, la confianza de los subordinados.

Destacar el trabajo de los demás

Finalmente, una de las conductas que más seguidores granjea a cualquier líder es su predisposición a reconocer los méritos de otros profesionales. En lugar de perder fuerza en la empresa ante los éxitos de sus subordinados, el líder que sabe destacar el trabajo de los demás es sinónimo de humildad, equidad y justicia. El mensaje que se lanza a los empleados es que sus aportaciones serán siempre reconocidas.

El líder del s. XXI se enfrenta a múltiples retos pero en este blog encontrará las claves para superarlos con éxito.