Los emprendedores que han conseguido poner en pie un negocio rentable y en expansión acostumbran a querer controlar absolutamente todo lo relacionado con su empresa. No obstante, este personalismo puede acabar generando disfuncionalidades, bien por la falta de preparación del líder para abordar según qué cuestiones, bien por la saturación de trabajo. Así, delegar no es una opción sino una necesidad. Claro que, para delegar con éxito, conviene seguir ciertas pautas.

Evitar la “delegación ascendente”

Cuando se toma la decisión de delegar responsabilidades, es importante dejar claro a los subordinados que no pueden devolver estas obligaciones a sus superiores. En algunas ocasiones, cuando los empleados se han visto superados por una determinada situación y han pedido ayuda a quienes habían delegado en ellos. En estos casos, es preferible favorecer la reflexión de los trabajadores antes que darles las respuestas que ellos deberían obtener.

Definir claramente las funciones delegadas

En línea con el ítem anterior, muchas veces la delegación no resulta efectiva no por la falta de aptitudes del profesional en cuestión sino por la inconcreción de las tareas delegadas. Hay que establecer claramente qué se está delegando y por qué, de tal manera que los empleados sepan cuál es su marco de actuación y hasta dónde pueden llegar.

Favorecer la formación administrativa de los empleados

¿Por qué debería limitarse una empresa a disponer de empleados únicamente competentes en sus tareas actuales? Si la compañía sigue creciendo o modifica algunas de sus líneas de negocio, necesitará contar con más puestos directivos o administrativos. Una buena fórmula alternativa a la contratación es la de formar a los empleados para que, en un futuro indeterminado, puedan asumir algunas tareas propias de la dirección.

Creación de canales de retroalimentación

Una cosa es dejar que los empleados se desenvuelvan de manera autónoma en sus nuevas funciones y otra muy distinta es no mostrar el más mínimo interés en la evolución de su trabajo. Conviene mantener canales de comunicación que permitan a los empresarios conocer cómo están trabajando sus subordinados. De igual modo, la retroalimentación también puede observarse a la hora de reconocer públicamente los logros de los empleados.

La delegación de responsabilidades es siempre una fuente de conflictos en cualquier empresa. Aprende a hacerlo de manera eficaz con las recomendaciones que encontrarás en el blog.