La imaginación humana es capaz de alcanzar límites insospechados, tal y como podemos apreciar en el desarrollo de áreas como la tecnología, la medicina, el arte o, por qué no, los negocios. No obstante, muchos emprendedores con buenas ideas no saben muy bien cómo llevarlas a la práctica. Para no atascarse a la hora de convertir una idea en realidad, te mostramos una posible guía con los primeros pasos.

Madura la idea

Suele decirse que, en los negocios, lo importante no es la teoría sino la traducción práctica de la misma. Sin embargo, rara vez una empresa alcanza el éxito sin partir de una idea largamente meditada. Esto significa que, antes de lanzar el negocio propiamente dicho, conviene madurar el proyecto para no dejar cabos sueltos. Por supuesto, siempre habrá variables que escapen a nuestro control pero debe quedar claro qué problema se pretende solucionar y cómo se va a hacer.

La concreción del proyecto

Tenemos una idea madura y deseamos ponerla en práctica cuanto antes. El siguiente paso es concretar el proyecto empresarial, en el que deberemos contemplar aspectos como la fórmula jurídica de la compañía, las líneas de producción (si las hubiera), los canales de distribución o la tecnología necesaria. En esta fase observaremos cómo no todas las ideas resultan fácilmente convertibles en proyectos, ya que es en este punto donde se comprueba su viabilidad comercial.

Fase de pruebas

Aun suponiendo que disponemos de un proyecto muy bueno, resulta altamente temerario lanzarlo al mercado sin sondear antes cuál puede ser el recibimiento. Por ello, resulta aconsejable realizar una fase de pruebas más o menos exhaustiva. Esta fase suele desarrollarse con la ejecución de una parte de los servicios que ofrece la empresa, testando la reacción de los consumidores y comprobando si el proyecto tiene o no visos de éxito. A este paso puede seguirle una fase de ajuste del proyecto inicial.

Rentabilidad y crecimiento

Si hemos llegado hasta aquí es porque nuestra idea puede encontrar un hueco en el mercado. Con todo, esto no significa que podamos dar por sentado que el proyecto saldrá adelante. Queda pendiente la comprobación de si nuestro modelo de negocio es o no rentable, lo cual solo quedará de manifiesto con el paso del tiempo. También tendremos que revisar nuestro modelo para crecer. Así pues, una buena idea tiene una larga vida por delante.

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