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¿Quién dijo que hacer negocios era sinónimo de jornadas maratonianas entre despachos? El campo de golf puede ser un escenario tan bueno o más que la oficina para cerrar importantes tratos empresariales. Ahora bien, como en cualquier otro ámbito de la gestión de un negocio, conviene tener muy claro qué se puede hacer y qué no durante una jornada de este tipo. Al fin y al cabo, la forma en la que los invitados se comportan durante el juego dice mucho de su personalidad.

Entre las cosas que puedes (y deberías) hacer, destacan aquellas relacionadas con los modales. ¿Has sido invitado por algún socio o por alguien que quiere estrechar lazos comerciales con tu empresa? Cuando recibas la invitación, muestra agradecimiento y no te olvides de comentarle lo mucho que te divierte la idea (aunque el golf no sea una de tus pasiones). Una vez sobre el verde, mostrarte exquisito con todo el personal que os asista durante el juego dará igualmente muy buena imagen tanto de ti como de la empresa. Tras la jornada, considera hacer llegar una nota de agradecimiento a tus anfitriones.

Durante el desarrollo del juego, recuerda mantener tu temperamento a buen recauda. No estás ahí para ganar el Masters de Augusta sino para mejorar tus relaciones con un posible aliado. Sea cual sea el desenlace del juego, no muestres tu faceta más competitiva ni te irrites con facilidad. Es posible que tu rival en el campo simplemente te esté poniendo a prueba. En este sentido, adapta tu estilo y ritmo de juego a las características de la jornada. Esto significa respetar los tiempos de los otros jugadores y no mostrarse ansioso en ningún momento.

En cuanto a las cosas que no hay que hacer nunca, es altamente recomendable no excederse en los aspectos más lúdicos de la jornada. Dicho de otro modo, no conviertas cada golpe o cada hoyo en una fiesta, no agradarás más a tus anfitriones y puedes parecer poco serio. Si os acompañan algunas cervezas u otras bebidas alcohólicas, no te lo tomes como una barra libre. Bebe con moderación y, por supuesto, no instes al resto de jugadores a hacer lo contrario. Por último, no seas impuntual y no pases por alto las reglas del juego o darás la sensación de no ser de fiar.