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Dejémonos de paños calientes. Cuando hablamos de que alguien tiene la costumbre de echarse una siesta en medio de su jornada laboral, lo primero que pensamos es que se trata de un trabajador muy poco profesional. Acto seguido, podemos completar nuestra valoración con tópicos como que se trata de una persona inconstante o perezosa. No obstante, si pensamos de ese modo quizá seamos nosotros quienes tengamos que cambiar nuestra mentalidad. Y es que, diferentes estudios confirman los notables beneficios que una buena siesta puede aportar al rendimiento laboral.

De entrada, conviene tener presente que la siesta está especialmente arraigada en aquellos lugares en los que, por motivos culturales o climatológicos, la jornada laboral suele estar dividida en dos grandes franjas horarias (matutina y vespertina). Nos referimos, principalmente, a España, Italia, Grecia y buena parte de Latinoamérica. En estos países, el mediodía puede llegar a resultar bastante bochornoso (con temperaturas muy altas en verano). La siesta es una buena forma de aprovechar las horas centrales del día para recuperar fuerzas de cara a la segunda parte de la jornada.

La lógica que se sigue es la siguiente. Si está más que comprobado que el rendimiento de los trabajadores desciende de manera pronunciada en este momento del día, ¿qué sentido tiene empeñarse en mantener la actividad con normalidad? Resulta mucho más rentable tomarse un breve descanso y regresar a los puestos de trabajo con las pilas recargadas. De este modo, la productividad no tiene por qué verse necesariamente afectada. En cualquier caso, desde el mundo anglosajón y germánico se ha tendido a considerar esta práctica marcadamente latina como una prueba de la menor propensión al trabajo de estos pueblos.

Esta valoración resulta errónea porque culturas tan dispares como la china o la filipina también incorporan en sus hábitos diarios costumbres como la siesta. De hecho, en el gigante asiático los trabajadores tienen el derecho constitucional de poder dormir o descansar en su lugar de trabajo durante una hora al día. Así pues, la siesta sí es una parte muy importante de la jornada laboral de ciertas latitudes del planeta. No se está perdiendo el tiempo sino que se está ajustando el horario de trabajo a las características físicas de la región en particular. Por cierto, en algunas zonas de Estados Unidos la siesta está ganando adeptos por momentos. ¡Buen descanso!