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Decir que Israel es una de las naciones de la Tierra con una historia más apasionante sería quedarse incluso cortos. La milenaria cultura hebrea ha dado origen a un país que es una referencia económica internacional gracias al fomento del emprendimiento y la innovación tecnológica. Hace algunos años, un libro titulado Israel: the Start-Up Nation fue un auténtico fenómeno de ventas en Occidente. Sencillamente, se limitaba exponer el éxito económico israelí, más allá de los tópicos más extendidos. Veamos por qué Israel es un buen sitio para emprender.

Israel se encuentra exactamente en mitad del desierto y los recursos naturales disponibles son muy escasos. Tampoco le ayuda, desde luego, su ubicación en una de las zonas más convulsas del planeta en términos políticos. No sorprende, por tanto, que en los primeros compases de Israel como Estado su importancia económica se limitara a las exportaciones de naranjas de Jaffa. La economía israelí fue diversificándose progresivamente y tanto el Gobierno como buena parte de los agentes privados empezaron a ver en la alta tecnología el camino a seguir.

Tras la aparición de alguna que otra duda sobre la competitividad de las empresas del país en los últimos años, los datos de 2016 confirmaron la buena marcha de los negocios. En ese ejercicio, la inversión industrial en Israel registró su mejor dato histórico, dejándonos grandes titulares como la millonaria compra de una firma israelí a cargo de la norteamericana Intel. De hecho, la firma adquirida, Mobileye, abandera uno de los proyectos más sólidos en el ámbito de la conducción autónoma. Pero, ¿cómo es posible que Israel sea referente en un mercado en el que compiten colosos como Estados Unidos, China, Japón o Corea del Sur?

La gubernamental Autoridad de la Innovación ha logrado crear un clima empresarial en el que los emprendedores tienen la certeza de que, si su idea es buena, dispondrán del dinero necesario para ponerla en práctica. Israel tiene muy claro que ni puede ser una fábrica de grandes proporciones ni puede aspirar a inundar los mercados con sus productos. Ahora bien, lo que sí puede hacer es apostar por las ideas innovadoras y los proyectos viables, dos recursos que el país lleva décadas fomentando y que ahora lo convierten en uno de los mejores lugares para emprender e invertir.