Select Page

Poner en marcha un proyecto emprendedor o empresarial es el resultado, la mayoría de las veces, de una prolongada fase de reflexión. Por consiguiente, cuando un negocio echa a andar, sus impulsores han medido muy bien los pasos que van a dar a continuación. Sin embargo, esta atención no impide que, de manera demasiado habitual, muchos emprendedores cometan algunos errores que pueden comprometer seriamente la viabilidad de su proyecto. A continuación, comentamos los fallos más recurrentes en la gestión empresarial y te mostramos cómo evitarlos.

Preparación incompleta o insuficiente

Arrancamos por este aspecto porque es uno de los que más se repiten. La ilusión y las ganas de trabajar son dos cualidades muy importantes pero no garantizan el éxito de un negocio si no se está preparado para gestionarlo. Dicho de otro modo, los emprendedores deben contar con conocimientos básicos de administración empresarial, así como entender las características del sector en el que operen. No te des prisa en lanzar tu proyecto si todavía no te has formado para ello.

Las ventas no garantizan beneficios

Es otra de las equivocaciones más comunes, sobre todo entre aquellos empresarios que carecen de experiencia en el sector de la distribución de productos. Las ventas son la base de este tipo de negocios pero no son el único parámetro que conviene observar. Vendiendo obtenemos ingresos, lo que no necesariamente implica beneficios. La venta es el resultado de un proceso más complejo en el que se miden variables como los precios, la demanda o los costes operativos.

No somos más inteligentes que los clientes

Muchas empresas cometen el error de articular su modelo de negocio en base a una filosofía, quizá muy interesante, pero desconectada de las necesidades y de los gustos de los consumidores. Los clientes saben muy bien lo que quieren y debemos tratar de responder a esta demanda. Haber ido a una buena escuela de negocios no nos permite decirles a los usuarios lo que deben comprar.

La incapacidad de escuchar

En línea con el error anterior, algunos emprendedores parecen no ser capaces de escuchar lo que el mercado les está pidiendo. Cuando una empresa no se preocupa por conocer qué es lo que más se valora de sus servicios o qué podría cambiar de estos para hacerlos más atractivos, su fracaso es cuestión de tiempo. Antes de que otro actor colme las expectativas de tus clientes, interésate por escucharles y adaptarte a ellos.