El freelance es, posiblemente, una de las categorías profesionales más difíciles de describir. De entrada, no podemos hablar del freelance como una ocupación concreta, dado que allá donde exista una posibilidad de negocio podrá surgir un trabajador por cuenta propia. Todo suena muy dinámico y hasta aventurero pero, precisamente por ello, no todos los buenos profesionales acaban siendo buenos freelances. Hoy desgranamos las particularidades de esta modalidad laboral y destacamos sus beneficios.

El primer aspecto a valorar es la libertad. Así, sin más. No hay ninguna otra categoría profesional que brinde semejante libertad de movimientos y horarios. El freelance puede construir su agenda como desee y administrar su tiempo de la manera más interesante. “Solo” tiene que rendir cuentas ante sus clientes. He aquí, sin embargo, uno de los grandes obstáculos para quienes se decantan por el mundo freelance sin reunir las cualidades personales necesarias. La libertad requiere de responsabilidad, por lo que solo con una férrea disciplina de trabajo y una gran determinación se puede tener éxito como freelance. Quienes se adentren en este universo solamente para no tener horarios, acabarán sin tener trabajo.

Si la libertad es atractiva, no lo es menos la independencia. El freelance puede darse el gustazo de asumir únicamente proyectos que le entusiasmen o con los cuales se sienta verdaderamente realizado en términos profesionales. Nada le obliga a enfrentarse con retos que no le digan nada, si bien solo se podrá ser selectivo cuando abunden las ofertas de trabajo. En este sentido, hay quien ha visto en el entorno freelance la salida ideal para los profesionales que no encuentran su sitio en la plantilla de una empresa por falta de motivación o interés en lo que están haciendo. No pocos trabajadores descartados por las empresas se convierten posteriormente en freelances muy competentes.

Este último elemento nos lleva a otra virtud inherente a cualquier freelance exitoso, tomarse su trabajo con pasión. El trabajador autónomo se entrega en cada nuevo reto porque siente que es la única forma de abordarlo. Cada proyecto es una prueba para él y la asume con naturalidad y confianza. Todo ello con una grata sensación de control sobre todas las variables que rodean al proyecto, otra realidad muy bien valorada.

Finalmente, algunas voces han apuntado incluso que el movimiento freelance ha permitido alumbrar talentos que permanecían totalmente ocultos en el mercado laboral. Y, en un claro ejemplo de los beneficios sociales de esta visión, muchas personas tradicionalmente marginadas por cuestiones raciales, económicas o religiosas encuentra, al convertirse en freelances, el único camino hacia el éxito laboral.

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