Una de las preguntas que se cuelan siempre en las entrevistas a los grandes empresarios es la de cuál es su fórmula para el éxito. Evidentemente, la mayoría de respuestas dejan un tanto decepcionados a los espectadores, bien por su simpleza, bien por su discutible veracidad. En realidad, no existe ninguna receta mágica para alcanzar la máxima realización personal y profesional, sino que son nuestros hábitos diarios los que pueden empujarnos en una u otra dirección.

Madrugar

No se trata de dormir poco sino de hacerlo bien y dentro de un horario lógico. Acostarse tarde y levantarse temprano puede provocarnos dolor de cabeza o dificultad para concentrarnos. Por el contrario, aprovechar la noche para descansar y levantarse a una hora temprana nos permitirá sacarle el máximo partido a la jornada, reducir el estrés y, en definitiva, nos hará más activos y productivos.

Reflexionar

O meditar, llámalo como quieras. Ante una cascada de tareas pendiente, parece que sentarse a pensar no es la opción más recomendable. No obstante, la habilidad para mantener la calma incluso en los contextos más exigentes es una de las cualidades más deseables en cualquier profesional. No infravalores la importancia de reflexionar. Es la mejor manera de afrontar los retos sin improvisaciones y con un horizonte claro.

Estar ocupado

Cuidado. Mantenerse siempre ocupado no es sinónimo de no dejar nunca de trabajar. Estar ocupado puede incluir, efectivamente, la realización de tareas pendientes en el trabajo, pero también la práctica de algún deporte, la atención a la familia, la lectura de un libro, el estudio… Sencillamente, hay que tener algo sobre manos y evitar conductas ociosas.

Fijarse metas

Es un clásico en cualquier lista de ítems para el éxito. Tener claro hacia dónde vamos evita que realicemos esfuerzos baldíos y nos ayuda a mantenernos motivados. Conviene que los objetivos sean exigentes pero realistas, pues en caso contrario se traducirán en frustración.

La gestión financiera

En nuestra sociedad, pensar en el dinero se confunde demasiadas veces con una personalidad avara u obsesionada con los negocios. Deshazte de esta idea porque mantener las finanzas personales (y no digamos ya las de tu empresa) bajo control, te ahorrará muchos problemas.

Socializar

Llevar al extremo cualquiera de los consejos anteriores puede llevarte a ser excesivamente individualista o a apartarte de tu entorno. No caigas en ese error porque las relaciones personales te benefician de múltiples maneras: contactos comerciales, intercambio de ideas, etc.

Toma buena nota de las recomendaciones profesionales que iremos publicando en el blog.