Vivir es todo un reto y por ello nos enfrentamos a diario con todo tipo de obstáculos. En ocasiones, la resolución de los problemas cotidianos o laborales no podría ser más sencilla. Otras veces, en cambio, las complicaciones se enquistan y nos mostramos incapaces de revolverlas. Una de las habilidades que definen a los grandes líderes es su capacidad para enfrentarse a problemas de todo tipo y, por supuesto, para superarlos. Si quieres afianzar tu liderazgo, evita los siguientes errores habituales a la hora de afrontar problemas.

No comprender la naturaleza del problema

No pocas empresas han desaparecido por no haber identificado correctamente los problemas a que se enfrentaban. Y es que, cuando no se entienden las raíces de las disfunciones operativas es muy difícil que estas desaparezcan por completo. Para no errar en el análisis, es recomendable seguir el protocolo TOSCA, un acrónimo que encierra los cinco elementos que definen cualquier problema: Trouble, ¿qué es lo que falla? Owner, ¿quién debe resolverlo? Success, ¿cuál sería el resultado deseable? Constraints, ¿qué restricciones tenemos para solucionarlo? Actors, ¿hay más agentes implicados en su solución?

Dar por válida una solución incorrecta

El afán por hallar una salida rápida a la situación lleva a muchos a dar por buenas las primeras soluciones que se les ocurren. Cuando estas son insuficientes o directamente incorrectas, cabe la posibilidad de que los problemas se agraven. Para evitarlo, conviene llevar a cabo un seguimiento exhaustivo de la solución adoptada para enmendarla con celeridad si se constata que no funciona.

Fijarse en casos similares

Otro recurso que está a la orden del día es el de comprobar cómo se resolvieron en el pasado problemas relativamente similares al que tenemos en estos momentos. Es posible que este bagaje permita solucionar una situación compleja pero no podemos olvidar que, cuando cambia una sola variable del problema, las soluciones antaño válidas pueden no seguir siéndolo.

No solicitar ayuda

Muchos líderes creen, erróneamente, que su posición se debilitará si piden ayuda a otros profesionales para enfrentarse a un desafío de cierta entidad. En realidad, nada deteriorará más su liderazgo que tratar de hacer la guerra por su cuenta sin aprovechar los recursos humanos de su equipo.

Son muchas las virtudes que acompañan a un buen líder. Conócelas y aprende a trabajarlas en nuestro blog.