No es posible hablar de la inteligencia artificial sin desatar todo tipo de reacciones, muy frecuentemente, contrarias a dicha tecnología. El cine de ciencia-ficción nos ha alertado en numerosas ocasiones de los riesgos de dotar a las máquinas de altas cotas de autonomía. Paralelamente, algunos informes o artículos especializados no dejan de anticipar el inminente reemplazo de millones de trabajadores humanos por robots. Con semejantes mimbres, no es de extrañar que el debate sobre la cuestión sea eminentemente pasional y, por ello, poco constructivo. Hoy trataremos de templar los ánimos con una aproximación rigurosa a las implicaciones laborales de la inteligencia artificial.

Lo primero que hay que reconocer es que, efectivamente, el desarrollo de la inteligencia artificial en el ámbito industrial se traducirá en la sustitución de mano de obra física por otra mecánica en determinadas fases de los procesos de fabricación. En México, por ejemplo, se espera que 9 millones de los de los 68 millones de trabajadores con los que cuenta actualmente el país sean sustituidos por máquinas. Este dato, mostrado así, sin ninguna matización, dibuja un horizonte poco menos que terrorífico para el 13% del mercado laboral mexicano.

Quedarse con esta impresión sería un tanto precipitado. Aunque la ola tecnológica destruya empleos existentes en el presente, también estimulará la creación de nuevos trabajos. Eso sí, donde no hay ninguna duda es en que estos empleos del futuro requerirán de una mayor cualificación que los que finalmente se automaticen. De igual manera, el número de empresas que acabarán incluyendo robots en su plantilla aumentará de manera sostenida durante los próximos años. Y no se tratará de uno o varios sectores en concreto sino de compañías pertenecientes a prácticamente todo el tejido industrial mexicano.

Pero, ¿podríamos llegar a presenciar la sustitución completa de la mano de obra humana en las cadenas de producción? Reconocemos que nunca antes esta posibilidad había parecido tan verosímil pero los expertos recomiendan cautela. Algunas tareas, aunque físicas, no son todavía válidas para ser automatizadas. Nos referimos, por ejemplo, al control de calidad o a la medición de parámetros difícilmente cuantificables. Allá donde el factor humano marque la diferencia, es muy difícil que la inteligencia artificial pueda plantear serias amenazas a los profesionales. Al contrario, nos encontraremos con una necesaria cooperación entre máquinas y trabajadores. Eso sí, estos últimos deberán hacer un esfuerzo para comprender a sus nuevos “compañeros”.

Así pues, la inteligencia artificial planteará importantes retos a la mayoría de empresas porque una buena estrategia deberá ser, necesariamente, integral. Podrán automatizarse algunos procesos industriales pero ello planteará la obligación de disponer de profesionales en otros ámbitos. Y la gran pregunta, ¿se crearán más trabajos de los que se destruyan o habrá un aumento inevitable del desempleo? Carecemos de una bola de cristal pero podemos intuir que la calidad de vida de los trabajadores aumentará significativamente a medida que avance la automatización. Todo es opinable pero la historia apunta claramente en esa dirección.

Adelántate a los trascendentales cambios que vienen en el mercado laboral leyendo nuestras publicaciones.