La indumentaria ha sido históricamente uno de elementos más utilizados para evidencia el estatus social. La manera en la que alguien se viste y los accesorios que incorpora en su vestuario proporcionan una información básica para entender su posición jerárquica. En los últimos tiempos, la proliferación de modas cada vez más breves y populares ha propiciado que la manera de vestirse de los líderes empresariales ya no resulte tan fácilmente identificable. No obstante, el liderazgo puede verse muy reforzado siguiendo unas sencillas pautas de vestuario.

La prestigiosa asesora Sylvie di Giusto, fundadora de la agencia Executive Image Consulting, divide la forma de vestirse en el trabajo en cinco grandes niveles que corresponden, grosso modo, con la posición dentro de la empresa. El nivel 5 o básico sería el más informal pero partiendo de la premisa de que hay una formalidad mínima que guardar. Este estadio incluye pantalones tejanos elegantes (nada de rasgaduras), camisas o jerséis (sin estampados llamativos) o zapatos cómodos (de diseño uniforme). Sería el nivel más apropiado para el grueso de los empleados.

El nivel 4 implica cierta sofisticación en el vestuario. La combinación de jerséis y camisas destila buen gusto, los pantalones ya no son necesariamente tejanos, los zapatos tienden a ser marrones y de buenos materiales y no hay concesiones a la informalidad (en ocasiones, el cinturón queda incluso a la vista). Los responsables de planta o del departamento podrían optar por esta indumentaria. El nivel 3 incorpora la americana, elemento tradicional del poder en las empresas. Pantalones de vestir, americanas azules, grises o marrones y camisas de calidad serían algunos de los rasgos típicos de este nivel. Los ejecutivos podrían optar por estas pautas en las empresas pequeñas.

El nivel 2 ya no resulta igualmente indicado para todas las empresas, sino para las que presentan cierto tamaño, razón por la cual resulta pertinente remarcar las jerarquías en la oficina. Por supuesto, el traje y la corbata saltan a escena aunque pueden hacerlo con un diseño algo más dinámico, con pantalones entallados, colores claros y zapatos nuevamente marrones. La formalidad adquiere su máxima expresión en el nivel 1, en el que el traje y la corbata se mantienen pero elevan un peldaño tanto las calidades (de primeras marcas o a medida, vaya) como la sobriedad. Los zapatos solo pueden ser negros y también destacan accesorios como relojes de lujo.