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A mediados del pasado mes de septiembre, la actualidad informativa mundial sufría una notable sacudida, en consonancia con el terremoto que asoló la populosa Ciudad de México. La capital del país azteca revivió por momentos las dramáticas imágenes del terremoto de 1985, el de más infausto recuerdo para la población local hasta la fecha. Rápidamente, la incredulidad dio paso a la solidaridad, empezando a llegar donaciones de todas las partes del globo. Por ello, hoy ponemos en valor la importancia de las empresas en la reconstrucción de Ciudad de México.

Con una lista de fallecidos que supera los dos centenares y con una relación de heridos y damnificados todavía más abultada, la generosidad de los negocios será clave para que la capital mexicana recupere el pulso a la mayor brevedad posible. Algunas firmas ya han puesto su granito de arena, con donaciones a diferentes entidades que canalizan la ayuda humanitaria. Una de las plataformas más activas es Topos México, creada precisamente tras el terremoto de 1985 y que ha habilitado dos vías para que empresas y particulares realicen sus aportaciones económicas, por transferencia bancaria o PayPal.

Y es que, las nuevas tecnologías están mostrando su capacidad para ayudar en momentos difíciles, como nos muestra GlobalGiving. Este portal de ‘Crowdfunding’ o financiación colectiva ha creado un fondo de inversión específico para socorrer a las víctimas del terremoto. Todas las donaciones ingresadas en este fondo se destinarán íntegramente a tan loable fin. Un procedimiento similar es el seguido por United Way, que ha lanzado el Fondo Unido México para hacer llegar el dinero a quienes más lo necesitan en estos momentos. Su acción no se limita al crítico terremoto sino también a los diferentes huracanes que han azotado el Caribe en los últimos meses.

Por supuesto, a todo lo anterior cabe sumar la acción de entidades sociales como la Cruz Roja de México o Direct Relief. Su personal trabaja con denuedo para captar más donaciones y emplearlas con el mejor criterio posible. Por nuestra parte, animamos a colaborar con estas empresas o entidades benéficas que aseguran una buena gestión de las cantidades donadas. Por desgracia, siempre hay personas malintencionadas que tratan de capitalizar tragedias ajenas, estafando a empresas y particulares que desean ayudar a las víctimas. Confiar en las firmas anteriormente reseñadas es la mejor manera de que el dinero llegue al destino deseado.