Cuando nos ponemos a pensar en las posibles maneras de mejorar nuestro negocio, es posible que alumbremos todo tipo de ideas y alternativas que, a la hora de la verdad, pueden quedarse en el terreno de la fantasía. El problema es que el papel lo aguanta todo pero, cuando lo abstracto debe sustanciarse en algo tangible, muchas ideas demuestran no ser viables. Para evitar esta situación, te facilitamos un sencillo método para pensar en ideas que realmente encajen con tu negocio.

El primer paso es concretar cuál es el problema de nuestro modelo de negocio que queremos resolver. ¿Cómo sabemos que se trata de un problema? Por ejemplo, si nuestros usuarios se quejan de que el sistema que utilizamos para gestionar sus compras o validar sus datos está obsoleto, aquí tenemos un problema grave. Una vez que se ha detectado dicha disfunción, el siguiente paso no es pensar en cómo resolverla con rapidez sino en cómo aprovechar la desactualización para apostar por las soluciones más innovadoras del momento (o volveremos a quedar desfasados a no mucho tardar).

La tercera acción es la de recopilar información sobre cómo han solucionado otras empresas ese mismo problema. No hace falta hablar con ellas (esto tampoco te garantiza nada) sino que basta con realizar las mismas acciones que hacen los usuarios en nuestra página web y comprobar cómo lo gestiona la competencia. Esto no significa que nos limitemos a copiar su sistema, sencillamente nos servirá como referencia para buscar la mejor alternativa para nuestro negocio. Llegados a este punto, muchas empresas optan por implementar una versión “incompleta” de la posible solución, a fin de constatar si esta es aceptada por los clientes y si realmente resuelve el problema.

Por supuesto, antes de dar por buena una solución, constata su viabilidad. ¿Puede permitirse nuestro negocio esa inversión? ¿No hay alternativas similares más económicas? Estas dudas resultan más pertinentes cuando lo que se dilucida es si se habilita una nueva línea de producción, dado que muchos artículos podrían ser rentables únicamente si se producen a gran escala (y quizá no exista un mercado que lo justifique). Adoptada la decisión sobre el nuevo producto o servicio, la tarea de vigilancia no ha hecho sino empezar. Las ideas nacen y mueren, por lo que conviene actuar con celeridad si vuelven a surgir problemas.

Anticípate a los problemas que pueden comprometer tu negocio con los consejos que encontrarás en esta página.