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La imagen tradicional del oficinista, esto es, un profesional que lleva a cabo las tareas correspondientes a su puesto de trabajo desde un lugar concreto y con una serie de rutinas casi inmutables, se resquebraja día a día. Los cambios en el mercado laboral y los entornos de trabajo se acentúan por momentos y la Inteligencia Artificial (AI, por sus iniciales en inglés) tiene buena parte de la culpa. Con todo, el desconocimiento de las posibilidades de esta tecnología sigue siendo la tónica habitual, a pesar de sus posibilidades.

Las aplicaciones de la AI en materia de gestión del personal arrancan en el proceso mismo de contratación. Los sistemas informáticos dotados con esta tecnología pueden examinar el mercado para encontrar los candidatos más idóneos en base a una serie de métricas previamente introducidas. La sistematización de este procedimiento redunda en una mayor eficiencia, en tanto la búsqueda es más amplia y, sin embargo, no pierde su carácter selectivo. Una de las características más llamativas de esta función es que el sistema puede contactar con profesionales que no se habían postulado previamente para el puesto pero que, curiosamente, son los más apropiados para el mismo.

Otra interesante utilidad de la AI es la gestión activa del personal presente tanto en las oficinas de la empresa como en cualquier otro espacio. Con el sistema apropiado, los responsables de Recursos Humanos pueden comprobar que los empleados estén realizando debidamente su trabajo, sin emplear las nuevas tecnologías para otros fines. Así, pueden confirmar que se está haciendo un uso apropiado del correo electrónico y que no se consultan las redes sociales personales, por ejemplo. Eso sí, este tipo de controles solo pueden realizarse cumpliendo con la legalidad vigente en materia de protección de datos.

Como última posibilidad, los administradores de la empresa pueden emplear la AI para evitar sorpresas desagradables. Nos explicamos. Muchas veces, las empresas contratan trabajadores que acaban abandonando la compañía poco tiempo después al recibir otra oferta de empleo o estar en desacuerdo con algún parámetro de su contratación. La AI puede anticipar estas decisiones indagando en las diferentes bases de datos sobre el comportamiento de los candidatos en otras empresas. Por ejemplo, puede comprobarse la duración media de sus trabajos anteriores. En cualquiera de los casos, nos encontramos todavía en terra incognita. Por ahora.