Si hacemos un ejercicio de sinceridad, muy posiblemente la mayoría debamos reconocer que utilizamos exactamente la misma contraseña para acceder a diferentes plataformas o servicios telemáticos. Se trata, sin duda, de una práctica tan extendida como poco recomendable. Más grave, si cabe, es la elección de contraseñas inapropiadas por resultar fácilmente pirateadas. En un contexto de crecientes amenazas en la red, la creación de una buena contraseña es el primer paso para conseguir una protección efectiva frente a los ‘hackers’. A continuación, te damos las claves para una contraseña segura.

La primera característica que debe cumplir una buena contraseña es que no se limite a una única palabra. ¿Sabías que la séptima contraseña más utilizada en el mundo es “fútbol”? ¿Y que una parte nada desdeñable de los usuarios utiliza su propio nombre o el de alguna persona cercana? Nada hay más desaconsejable que esto. De igual modo, tampoco conviene creer que añadir alguna cifra o letra mayúscula a una palabra simple la convierte en una contraseña sólida. Por norma general, las contraseñas deberían carecer de sentido semántico.

Ahora bien, ¿es seguro utilizar una frase larga como contraseña? Sí, totalmente. A diferencia de lo que sucede con las palabras simples, las oraciones plantean muchas dificultades a los piratas informáticos. Si una contraseña sencilla puede ser descifrada en unas dos horas, una construcción gramatical podría ocupar hasta dos años a los delincuentes si carecen de pistas. Para hacerla más segura si cabe, la oración puede incluir alguna letra mayúscula. Una posible sugerencia es la de tomar una frase que nos guste de un libro o una película y añadir el año de publicación o estreno. Esta estrategia cuenta con la ventaja de que la contraseña es más sencilla de recordar.

Para completar la construcción de una contraseña segura, retomamos el inicio de esta entrada. ¿Podemos utilizar la misma clave para acceder a diferentes espacios? No, con matices. No deberíamos hacer servir exactamente la misma contraseña para más de un servicio pero sí podemos emplear variantes de dicha clave. Reformula la frase, añade o modifica las palabras, varía las cifras o las mayúsculas y, en definitiva, complica el trabajo de los delincuentes. Como último consejo, si crees que olvidarás tus contraseñas si no las anotas, hazlo siempre en papel, nunca en un dispositivo electrónico.