Es mucho lo que se ha escrito, y se sigue escribiendo, sobre el emprendimiento pero, curiosamente, siempre se llega a un punto en el que los “expertos” empiezan a poner en valor cualidades personales como la iniciativa, la visión o la creatividad, afirmando implícitamente que los buenos emprendedores deben ser poseedores de virtudes innatas. Esto no puede negarse pero, en cualquier caso, la suerte de un proyecto empresarial no está nunca determinada de antemano. Si estás pensando en convertir en realidad una idea de negocio, observa las siguientes recomendaciones.

Crecimiento no es igual a éxito

Es una confusión muy habitual. Los empresarios tienden a pensar que su proyecto es exitoso porque su volumen de negocio no deja de aumentar. Esta variable es, efectivamente, muy ilustrativa sobre la salud del proyecto, pero ni siquiera es la más importante. Crecer muy deprisa impide cimentar una buena base que sostenga tu negocio a largo plazo y dificulta la adaptación a las nuevas realidades comerciales, máxime en un contexto de permanente cambio en los paradigmas de consumo.

Asume el liderazgo

Ser el responsable de un negocio es muy diferente a ser un profesional contratado por el mismo. En el segundo caso, el liderazgo es opcional. En el primero, obligatorio. Tu equipo, sea lo grande que sea, espera que muestres el camino a seguir, especialmente cuando las cosas no estén saliendo todo lo bien que deberían.

Elije cuidadosamente a tu equipo

El liderazgo no implica no delegar, esto sería demoledor para tu empresa. Por tanto, asegúrate de contar con profesionales que compartan tu filosofía de trabajo y que estén determinados a que el negocio salga adelante. Si tu equipo presenta un currículum impecable pero no tienes relación con sus integrantes, te costará confiarles responsabilidades.

Flexibilidad

Parece que un emprendedor debe ser consecuente con su idea de negocio hasta sus últimas consecuencias. Este planteamiento resulta totalmente desaconsejable porque creer en un proyecto o en una idea no es sinónimo de obviar alternativas que puedan mejorar nuestro planteamiento inicial. Conviene ser flexible tanto en la gestión diaria (no así en la financiera, que conste) como en la fijación de objetivos.

La correcta administración del tiempo

No tardarás en descubrir el gran valor que tiene el tiempo, así que conciénciate ya de que debes administrarlo de manera realista. Llegará un punto en el que dedicar más horas al negocio no lo mejorará pero, en cambio, deteriorará tu ámbito familiar o personal. Esto siempre acaba impactando negativamente en tu proyecto, así que no caigas en esa tentación.

Ahórrate los errores más comunes de los emprendedores con los consejos que irás encontrando en nuestro blog.